octubre 02, 2006

Niebla

Al principio parece no ser más allá de una novela trillada de amor, sin embargo, siempre está envuelta en un halo de misterio. Nunca mencionan en qué lugar ni época se desarrolla la historia, porque por momentos uno diría que es de hace mucho tiempo, onda siglo XIX, pero por otros pareciera que es contemporánea, lo cual la hace atemporal.

La historia es narrada por el mismo escritor como un espectador espía de los pensamientos sólo del protagonista, pues en realidad nunca sabemos lo que piensan los demás personajes de todos los acontecimientos que se dan. En la mayoría de las novelas, el escritor se mantiene al margen y se dedica únicamente a contar la historia. En este caso Unamuno se atreve a opinar de la personalidad de los participantes en la trama, en cómo llevan sus vidas, cómo reaccionan ante lo que pasa. No te sumerge por completo en la historia, sino en el hecho de cómo te la cuenta.

Lo que me parece interesante de esta novela (o más bien nivola) es la filosofía que encierra. El personaje principal, Augusto, se la pasa todo el día sumergido en sus pensamientos, siempre confundido y a la vez tan certero. Parece siempre estar seguro de sus ideas, pero la realidad es que nunca sabe qué pensar.

La historia es más o menos así: Augusto es un hombre ni tan joven ni tan viejo, rico y soltero. Su madre murió hace poco. A pesar de vivir con 2 sirvientes, sufre de una inmensa soledad. Siempre introspectivo, filosofando en voz alta, aunque nadie lo escuche. Esta soledad y falta de oídos que le pongan atención es aliviada con la llegada de Orfeo, un perro callejero que fue encontrado por Augusto muerto de hambre y a punto de morir. Orfeo es el único que siempre está ahí, y por momentos pareciera que entiende las locuras de su amo.

Toda esta monotonía que es su vida da un vuelco tremendo cuando se topa en la calle a Eugenia. Desde el primer momento quedó perdidamente enamorado, aún sin saber su nombre o haber hablado con ella. Sin pensarlo, se decide a conocerla para poder casarse con esta mujer. Con lo que no contaba era que ella ya estaba comprometida.

Aquí se desatan una serie de acontecimientos entre chuscos y dramáticos que realmente ponen al lector a pensar y filosofar como el mismo Augusto. La historia en sí no es tan predecible pero tampoco es la más original. En este caso lo que menos importa de la historia es la historia en sí. Capítulos completos de monólogos interminables de alguno de los personajes, tomando como pretexto la trama para explayarse sobre las ideas de un tema específico.

Sin embargo, la historia da un vuelco inesperado. Es entonces cuando el escritor hace su aparición. En una novela si bien sabemos que no es real, no es algo que no pueda pasar. No se maneja la ficción, son personajes que pudieran ser reales, en situaciones que pudieran ser reales, que sin embargo no lo son. Hay una brecha entre la realidad de la novela y nuestra realidad. Lo que hace aquí Unamuno es mezclar las dos realidades como parte de la filosofía que maneja la novela. Tienen que leerla para entenderme.

Para terminar, un excelente epílogo por parte de Orfeo, cuestionando y comparando la vida del hombre y del perro, de su convivencia y de cómo dejamos pasar la mísera vida en nuestra condición de humanos.

Lo único que les puedo decir es que caemos en cuenta de que sólo somos personajes de una gran nivola, que no hay nada que podamos hacer para evitar nuestro destino y que queramos o no siempre estamos confundidos, sumergidos en esta espesa niebla…

Niebla
Unamuno, Miguel de
Salamanca, España, 1914
Hay varias editoriales, la que conseguí fue:
Editores mexicanos unidos, SA
2002
El Parnaso, $24.°°

2 comentarios:

Carlo Ponx dijo...

Ahhhh Niebla!!! Recuerdo cómo me fascinó ese libro.No les hubieras contado, les arrancarás la cara de quéchingadosestápasandoenestelibro.

Por cierto, perdón por no publicar nada en estos días, mucho trabajo y etcéteras.

Valeria dijo...

Pues eso intenté, no contarles demasiado, espero que no haya sido muy obvia.