25 Años sin Julio: se edita libro inédito  

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México, D. F.- De forma simultánea en Argentina y España aparecerá en mayo próximo un material que contiene cientos de páginas inéditas del escritor Julio Cortázar, en conmemoración del 25 aniversario de su muerte, ocurrida el 12 de febrero de 1984.

Los documentos fueron encontrados por la viuda del escritor argentino y un estudioso del autor de la novela revolucionaria “Rayuela” y, de acuerdo con el diario español “El país”, la obra que constará de 450 páginas llevará por nombre “Papeles inesperados” y recogerá 11 relatos nunca incluidos en obra alguna.

Este tesoro literario apareció el 23 de diciembre de 2006 en una cómoda que Aurora Bernárdez, viuda, albacea y heredera universal de Cortázar, y Carles Álvarez, estudioso del autor, a duras penas lograron abrir por la gran cantidad de papeles que contenía.

También aparecerá un capítulo inédito del “Libro de Manuel”, 11 nuevos episodios del personaje que protagonizó su obra “Un tal Lucas” -una especie de álter ego de Cortázar-, cuatro autoentrevistas y 13 poemas de su autoría inéditos.

En cuanto al capítulo inédito del “Libro de Manuel”, la hipótesis es que no fue incluido en el volumen “por redundante y por su alto contenido erótico”, aventura “El país”.

Julio Cortázar, prolífico escritor argentino que, sin duda, trató el tema de lo fantástico con gran agudeza y humor, también vivió en una constante lucha entre el recuerdo y el olvido de su patria, murió víctima de leucemia.

Aunque nació por accidente en Bruselas, Bélgica, el 26 de agosto de 1914, en donde su padre trabajaba como técnico en economía en la delegación comercial de la embajada de su país, Cortázar y su familia llegaron a Argentina en 1918 huyendo de la primera Guerra Mundial.

El futuro escritor pasó en la provincia argentina de Bánfield una infancia solitaria y bastante atormentada, marcada siempre por el abandono de su padre cuando él tenía apenas seis años.

Se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires, los cuales tuvo que abandonar más tarde por razones económicas.

Fue entonces que trabajó como maestro en varias provincias de Argentina, sin embargo, por desavenencias con el gobierno peronista el escritor abandonó Argentina en una suerte de autoexilio.

Gracias a una beca del gobierno francés, se instaló en París para cursar estudios; en el país europeo sus primeros trabajos fueron la traducción de obras de los escritores estadounidenses Edgar Allan Poe y la francesa Marguerite Yourcenar.

Más tarde se desempeñó como traductor independiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en París, viajando constantemente dentro y fuera de Europa.

En 1938, bajo el seudónimo “Julio Denis”, publicó el libro de sonetos “Presencia”. En 1949 aparece su obra dramática “Los reyes” y apenas dos años después publica “Bestiario”, en el que se descubre el Cortázar deslumbrante por su fantasía y su revelación de mundos nuevos que irán enriqueciéndose en su obra futura.

Entre sus obras más importantes destacan: “Los premios” (1960), la novela “Rayuela” (1963), “62/Modelo para armar” (1968) y el “Libro de Manuel” (1973).

El refinamiento literario del escritor, sus lecturas casi inabarcables, su incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza, constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con el mismo genuino ardor.

Cortázar siempre fue un fiel defensor de los movimientos revolucionarios, a través de numerosos artículos y conferencias. Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Fidel Castro lo invitó a viajar a la isla, al igual que conoció de cerca el triunfo sandinista en Nicaragua, hecho sobre el cual escribió.

En una constante lucha entre el recuerdo y el olvido, puesto que deseaba recrear los detalles de su lejana patria, Julio Cortázar hizo a finales de 1983 su último viaje a Buenos Aires, donde fue recibido con fervor.

Hace 25 años, el 12 de febrero de 1984, el prolífico escritor murió en París, aquejado por la leucemia.

(Con información de Notimex)


Reportaje de Ocelote publicado en Milenio.  

Posted by Ocelotl

Reportaje publicado en Milenio.


El miedo que secuestra


I. Un preso


Joel es fotógrafo, tzeltal, uno de los tantos individuos sin nombre ni rostro que emigró de su lugar de origen (algún lugar selvático del sureste mexicano) con la esperanza de encontrar mejores oportunidades y condiciones que le permitieran no sólo sobrevivir, sino reclamar para si y para los suyos eso que el llama tierra, trabajo, educación, libertad y justicia.


Joel, indígena chiapaneco, consiguió hace ya varios años una beca en la escuela activa de fotografía gracias a Paula Haro y Lorenzo Haggerman, directores de La 68, Casa de Cultura Elena Poniatowska.


Como cualquier persona que radica en la Ciudad de México, es cauteloso, pero a diferencia del común ciudadano, Joel extrema precauciones, desconfía, apresura el paso, evita alzar la voz y su mirada observa detenida y velozmente todo cuanto lo rodea, pues dice que nunca faltan “orejas y ojos no gratos, molestos, pues”.


La cita en principio se acordó para las 4 de la tarde, pero una llamada la cambió para una hora después a la entrada de un comercio al sur de la ciudad. Una vez allí, el entrevistado sugirió cambiar de sitio y sin más explicaciones comenzamos a caminar, andando y desandando los pasos, hasta llegar a la Plaza San Jacinto, cerca del Centro de Coyoacán.


Su mirada es penetrante, sus rasgos de indígena tzeltal le dan un aire serio y duro, el de un hombre acostumbrado al trabajo intenso en una milpa, bajo el rayo del sol o una persistente lluvia selvática. Sus manos anchas y gastadas, fuertes, dan prueba de ello.


La única condición fue la de no hacer preguntas sobre el zapatismo y los zapatistas. Su única queja giró en torno a los periodistas tendenciosos que pretenden cambiar el sentido de las entrevistas para hacerle mala publicidad al zapatismo. Es por eso que decidió evitarlas.


Otro rasgo que comparte Joel con los que vivimos en la Ciudad de México, es el temor constante y la zozobra. El ciudadano promedio vive con miedo al asalto, al secuestro y a la extorsión; la situación de Joel, sin embargo, es ligeramente diferente, el sutil destello de temor que muestran sus ojos se debe a su pasado: estuvo en prisión injustamente.


Fue uno de los presuntos zapatistas presos hace unos 10 años, cuando el gobierno de Ernesto Zedillo torpemente trataba de legitimarse, poco tiempo después de que el diálogo entre la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) y el EZLN se rompió.


Joel estuvo preso en el Centro de Readaptación Social de Almoloya de Juárez, las autoridades determinaron que su encarcelamiento se debía a la presunta relación con el Ejército Zapatista. Nunca tuvo cargo militar, nunca usó un nombre de batalla. Joel, a secas, evita preguntas y se limita a narrar su infancia en una comunidad indígena, a la que llegaron, a mediados de los ochentas, personas pertenecientes a una organización maoísta, posteriormente conocida como Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


A cuentagotas, el fotógrafo cuenta la importancia de la radio clandestina “Radio Venceremos”, misma que le mostró la realidad centroamericana y la lucha armada y la guerra civil en El Salvador. Fue en ese momento de su juventud, y con la voz del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que Joel comenzó a preocuparse por la situación social, económica y política de su comunidad.


Llegó al Distrito Federal para trabajar y estudiar. En la ciudad terminó la primaria y la secundaria y tomó cursos de fotografía. Salió de ella por el temor de ser detenido. En una casa de seguridad del EZ en Toluca fue sorprendido junto con otras personas y de allí lo trasladaron al Penal de Santiaguito, en Almoloya.


Cuauhtémoc Cárdenas e Irma Serrano (cuando era Senadora por el PRD) fueron sólo algunos de los personajes políticos que en su momento se preocuparon por los presos políticos, desgraciadamente ese tema se diluyó paulatinamente de la agenda política y quedó en el olvidó (reavivándose nuevamente tras el conflicto social en Atenco, con nuevos presos políticos y de conciencia).


En repetidas ocasiones Joel se detiene y pregunta si estoy grabando la conversación. El acuerdo de no grabar a menos de que el lo permita se cumple cabalmente y la charla con el presunto zapatista termina con la promesa de una futura entrevista con Salvador Morales Garibay, un alto rango en las filas del EZ, quien también fue encarcelado durante la pesquisa que el gobierno federal emprendió después del levantamiento armado en Chiapas.


Joel se considera a si mismo como un preso de conciencia, pero considera también que el ciudadano común, aquel ajeno a ideologías o a organizaciones, también lo es. Esto por el temor que la sociedad siente frente al gobierno, por la inseguridad, los secuestros, los asaltos y los ajustes de cuentas que a últimas fechas se han incrementado, afectando ya a civiles inocentes que han estado en el lugar y momento equivocados.


II. Todos los presos


El miedo es un mecanismo de supervivencia que nos permite evitar el peligro (o en ocasiones hacerle frente) y conservar en buen estado la integridad física y psicológica. Cuando esta sensación actúa como instinto natural, el efecto resulta positivo: el ser humano logra salir de situaciones potencialmente dañinas.


Cuando el miedo es utilizado como mecanismo de represión, este se convierte en violencia, y cuando ésta se usa para agredir a una agrupación colectiva desde la misma estructura política o económica para causar hambre, enfermedad o muerte, se convierte en violencia estructural. Como resultado, los mecanismos de supervivencia del ser humano dentro de una sociedad se atrofian al grado de vivir en un constante y malsano estado de alerta. Surgen entonces trastornos de ansiedad (en el plano psicológico) y descontento e ira (en el sociológico), por mencionar solo algunos de los efectos nocivos de la violencia y el miedo.


El caso de los presos políticos no dista mucho de la sociedad civil.Los primeros son privados de la libertad por un sistema de gobierno ineficiente que prefiere la imposición violenta de una autoridad obsoleta, que lejos de promover la impartición oportuna y objetiva de justicia y el bienestar común, otorga impunidad a servidores públicos en todos los niveles, y promueve la corrupción y el beneficio económico de un sector de élite dentro de la sociedad.


La segunda, es privada de la libertad de expresión y de las garantías individuales que el mismo derecho constitucional establece (de igualdad, de libertad, de propiedad y de seguridad jurídica). La sociedad se encuentra, entonces, presa por un gobierno torpe, incapaz de comprender sus necesidades, con un discurso bipolar que pregona “mano dura” contra la impunidad y la corrupción y que a la vez lanza un grito sumiso y confuso que aparenta pedir ayuda, olvidando que es el gobierno quien debe mostrar resultados y ofrecer ayuda, no pedirla.


Naomi Klein, autora de La doctrina del shock propone la tesis de que al igual que se pueden provocar estados de shock a nivel individual (se hacía con los enfermos mentales y se aplicó en el ámbito miltar para “ablandar” prisioneros), también es posible hacerlo a nivel general, bien sea aprovechando situaciones exógenas o bien provocándolas.


Klein menciona que “una sociedad en estado de shock admitirá la imposición de cambios y de normas mucho más fácilmente de lo que lo haría en condiciones normales”. Esta visión bien se puede aplicar a la sociedad mexicana, que vive en un permamente estado de conmoción, lo que, probablemente, la haga susceptible de ser secuestrada.


El autor o autores del secuestro, aunque difusos, aparecen en los encabezados y titulares de los medios de comunicación.


Sólo para hacer un breve recuento baste mencionar los siguientes datos: México ocupa el primer lugar en secuestros, tiene una larga historia de guerra sucia, y un alto índice de corrupción.


Liga al reportaje

Gris  

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Hoy. Palabra que me deja sin aliento.
Palabra que no puedo pronunciar sin que me llegue a la mente una vaga idea de tristeza.
Se supone que mi vida esta muy bien. ¿Cuál es la razón de la tristeza? ¿Por qué esa cara cuadrada?
Ahhh, la puta soledad.
Sal. Adelántate. No esperes por mí. Esto es cosa de todos los días.
Cuando la luna esté bien alta te alcanzaré.
Yo lo que quiero es que te diviertas, si tú lo haces yo también.
Los días grises son mis favoritos. Esa sensación de masoquismo.

Dolor. Cursi sentimiento que me embarga.
Después de la hora de la cena te espero en el balcón.
Que no te vea la abuela, ella siempre se preocupa por los dos.
A escondidas es mejor. Sombras. Viento. La luz enfermiza de la luna.
El misterio detrás de ese rostro bello. La locura detrás de esa sonrisa.
Las miradas detrás de esa ventana. Las manos justo en el lugar correcto.
La frágil frescura de la noche.

Sonrisa. Caricia que me alegra el día. ¿Por qué se quedó en mi mente si nunca la conocí?
Las ideas se fueron. Las hojas cayeron. Los cuerpos envejecieron.
Pero ella se quedó ahí. Tan fresca. Tan única. Tan mía.
Tan cerca que mi cuerpo quedó frío.
Tan frío que lo puedo transmitir.
Muy obvio el argumento de la vida.
Tan obvio que jamás lo descubrí.

Los días se hicieron largos y tranquilos.
Los ojos se cansaron de observar. La duda permaneció en su lugar.
La hora de la cena terminó. ¿Segura que vas a estar ahí?

Buenos Aires  

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Me hicieron profeta de tu luz
Todas las tristezas de la vida
Furibundas canciones que la luna derramó sobre los techos
Me fueron edificando los placeres del martirio
Que adelgazarán los pasos del miedo
Hasta perderlo

Me fundó una canción
Para que caminara eternamente
Las islas azules de todas tus esquinas
(Esquinas que una mañana se inventó el pampero
Para tener un lugar dónde pararse)


Jorge García de Lucas

Las ciudades y los signos. 1  

Posted by l u in

El hombre camina días enteros entre los árboless y las piedras. Rara vez el ojo se detiene en una cosa, y es cuando la ha reconocido como el signo de otra: una huella en la arena indica el paso del tigre, un pantano anuncia una vena de agua, la flor del hibisco el fin del invierno. Todo el resto es mudo e intercambiable; árboles y piedras son solamente lo que son.
Finalmente el viaje conduce a la ciudad de Tamara. Uno se adentra en ella por calles llenas de enseñas que sobresalen de las paredes. El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que significan otras cosas: las tenazas indican la casa del sacamuelas, el jarro la taberna, las alabardas el cuerpo de guardia, la balanza el herborista. Estatuas y escudos representan leones delfines torres estrellas: signo de que algo -quién sabe qué- tiene por signo un león o delfín o torreo estrella. Otras señales indican lo que está prohibido en un lugar -entrar en el callejón con las carretillas, orinar detrás del quiosco, pescar con caña desde el puente- y lo que es lícito -abrevar a las cebras, jugar alas bochas, quemar los cadáveres de los parientes-. Desde las puertas de los templos se ven las estatuas de los dioses, representados cada uno con sus atributos: la cornucopia, la clepsidra, la medusa, por los cuales el fiel puede reconocerlos y dirigirles las plegarias justas. Si un edificio no tiene ninguna enseña o figura, su forma misma y el lugar que ocupa en el orden de la cuidad bastan para indicar su función: el palacio real, la prisión, la casa de moneda, la escuela pitagórica, el burdel. Incluso las mercancías que los comerciantes exhiben en los mostradores valen no por sí mismas sino como signos de otras cosas: la banda bordada para la frente quiere decir elegancia, el palanquín dorado poder, los volúmenes de Averroes sapiencia, la ajorca para el tobillo voluptuosidad. La mirada recorre las calles como páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas Tamara, no haces sino retener los nombres con los cuales se define a sí misma y a todas su partes.
Cómo es verdaderamente la cuidad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido. Fuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, se abre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre se empeña en reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante...

Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles, 17a. edición, 2008. Siruela. P. 28 y 29.

Escribir según Clarice  

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Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba.

¿El proceso de escribir es difícil? Es como llamar difícil al modo extremadamente prolijo y natural con que es hecha una flor.

No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago todo lo posible para que las horas pasen. Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible.

Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra.

Clarice Lispector

El artista como Sufridor Esencial  

Posted by l u in

Dice Susan Sontag: "La angustia de individuos prematuramente desilusionados, extraordinariamente civilizados, que oscilan entre la ironía y los experimentos melancólicos con sus emociones personales, nos es ya familiar. (...) ¿Y por qué nos interesa el alma del escritor? No porque nos interese el escritor en sí. Sino por la insaciable preocupación moderna por la psicología, el último y más poderoso legado de la tradición cristiana de introspección, abierta por San Pablo y San Agustín, que al descubrimiento del yo asimila el descubrimiento del yo que sufre. Para la conciencia moderna, el artista (que reemplaza al santo) es el sufridor ejemplar. Y entre los artistas, el escritor, el hombre de palabras, es la persona a quien consideramos más capaz de expresar su sufrimiento.."

"El escritor es el sufridor ejemplar, no sólo porque haya alcanzado el nivel de sufrimiento más profundo, sino porque ha encontrado una manera profesional de sublimar (en el sentido literal de sublimar, no en el freudiano) su sufrimiento. Como hombre, sufre; como escritor, transforma su sufrimiento en arte."

"Pavese escribe:
'La literatura es una defensa contra las ofensas de la vida'. Le dice a la vida: “Tú no me engañas: sé cómo te comportas, te sigo y preveo tus movimientos, gozo viendo cómo procedes, y robo tu secreto complicándote en ingeniosas construcciones que detienen tu fluir”. Aparte de este juego, la otra defensa contra las cosas es el silencio, en el cual se incuba nuestro relámpago."

"Es de todos sabido que nuestra concepción del amor entre los sexos es diferente, mucho más enfática, de la de los antiguos griegos y orientales, y que la concepción moderna del amor es una prolongación del espíritu del cristianismo, todo lo atenuada y secularizada que se quiera. Pero el culto al amor no es, como Rougemont pretende, una herejía cristiana."

"El culto al amor en Occidente es un aspecto del culto al sufrimiento, sufrimiento considerado como supremo símbolo de la seriedad (el paradigma de la Cruz). El que en los antiguos hebreos, griegos y orientales no encontremos la misma valoración del amor, es debido a que tampoco encontramos la misma valoración positiva del sufrimiento."

"El sufrimiento no era el sello de la seriedad; por el contrario, la seriedad se medía por la capacidad personal para evadir o transcender el castigo del sufrimiento, por la habilidad personal para conseguir tranquilidad y equilibrio. En cambio, la sensibilidad que hemos heredado identifica la espiritualidad y la seriedad con la turbulencia, el sufrimiento y la pasión."

Tomadas de "El artista como Sufridor Esencial", de 1962.

Cortesía de Espejos mar adentro