octubre 21, 2006

Más Cortázar, por qué no.



Me acabo de leer un libro fascinante, pequeño y distraído; pero con un encanto que no te deja soltarlo para nada. Y es que apenas lo terminas y tus manos lo dejan libre, él se sacude y se va dando brincos por todo el librero, despeinando a los viejos con un aire de plumero o de fox-trot. Juguetón este librito, que además es doble ya que como Cronopios que son, a los autores se les hizo natural dividirlo en dos tomos, por qué no.

Juguetón como es (ahora está desparpajado sobre el buró, roncando a todo lo que da, sin ninguna vergüenza) era necesario un nombre igual de diablo: La Vuelta al Día en Ochenta Mundos de quién sino del buen Julio Cortázar, que ahora voltea de cabeza el clásico de ese otro Julio, su primer maestro, Julio Verne. Sin embargo, si bien el libro está firmado por Cortázar, todo su diseño y lado visual corrieron por cuenta de un Julio más: Julio Silva, pintor y escultor muy cercano al Julio escritor. Lo digo por que no sólo hizo un trabajo maravilloso; aquí Silva ilustra, da forma y complementa perfectamente los textos con imágenes sueltas, grabados, fotografías que ocupan dos páginas si él quiere, por qué no, y es de esta manera como todo se va enlazando formando una unidad, una obra completa por todos los ángulos.

Podría decirse que es un libro de ensayos, pero advierto que tomarlo como tal sería un grave error, al menos como un libro de ensayos comunes; además de que tiene un tanto de manifiesto lúdico, con poesías regadas entre la página setenta y algunos cuentos por la ciento once y la ciento veinticuatro. Más que un libro de ensayos, es una visita a la cabeza desordenada de este Cronopio que todos quieren, una cabeza que vive en ochenta mundos a un tiempo, a veces más. Por que si bien ahora habla de Louis Armstrong, dos hojas más adelante será de su visión poética, o de los críticos de arte y por qué no de su gato cuando se queda viendo fijamente un punto vacío en el espacio.


Por que Julio escribe lo que se le da la gana y como se le da la gana, y eso es lo que lo hace tan revelador (léanse el capítulo: Querido amigo, estimado o el nombre a secas), rompiendo con los esquemas tradicionales una vez más, con las lecturas de un tiempo lineal y absoluto. Un libro que al leerlo te viene la impresión de un cuarteto de jazz, tan lleno de síncopas y contratiempos en la forma, de solos de trompeta y aquí cambiamos de escala, así me gusta, antes otra pequeña improvisación y dale más a la batería. Un libro libre, profundamente esclarecedor, aunque ahora hable dormido y llene todo el cuarto de onomatopeyas, retruécanos e historias de pequeños cronopios que se toman cinco fotos muy seriecitos y una sexta sacando la lengua.

Libros Relacionados:

Pues todo de Cortázar, pero principalmente: Historias de Cronopios y Famas, Rayuela, Territorios, Un Tal Lucas; además de la infinidad de libros y autores que se citan.

6 comentarios:

Carlo Ponx dijo...

Si alguien puede explicarme cómo incrustar el videíto de You Tube por acá, por más que le traté no hallé la forma.

l i l i t h dijo...

Y no olvides las tizas en el bolsillo!!!!

Tienes toda la razón es una delicia


Veo que hago con el videito.

l i l i t h dijo...

Excelente video!!!
Casi me hiperventilo de tanto suspiro... está como para trascribirlo y degustarlo poco a poquito, por lo pronto lo voy a ver otra vez.... ahhhhhh....

Carlo Ponx dijo...

Ah claro, checa en You tube, hay otras cuatro partes de esa misma entrevista; además de otro video donde habla mientras camina una mañana en París, ésta última ampliamente recomendable.

i dijo...

chale, hasta ahorita veo esto!!!

que post tan chingón

y sì Carlo, gracias!!!! gracias totales por el video y el dato, tengo mi ojito de remi por la emoción :'(

Prox! dijo...

Gran video... No lo había notado hasta casi al final, pero se nota un Julio completamente "afrancesado".