enero 12, 2008

"niña, cuando yo muera no llores sobre mi tumba..."




Siempre lo voy a recordar, por la manera en que me sacude La Martiniana cada que la escucho... Por las sonrisas que me arrancó aquel noviembre, con su actitud traviesa... Por la manera en que sus ojos brillaron cuando le mencioné a Antonieta... Por la manera en la que lo escuché decir (con auténtica modestia) que esperaba poder vivir muchos años más -estaba por cumplir 99-, "a ver si algún día escribo algo bueno, porque sólo soy un aprendiz"...

Salud por don Andrés...



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DESPIDEN A LA "VOZ" DE LOS ZAPOTECOS

MÉXICO, DF.- A Andrés Henestrosa le faltó tiempo para seguir soñando en zapoteco, para maldecir en su lengua. Vivió 101 años pues falleció el jueves y casi en un testamento pidió que no le lloraran sobre su tumba; quería que le cantaran lindos sones, quizás La Sandunga, porque así “yo siempre vivo, yo nunca muero”.

El poeta, narrador, ensayista, orador e historiador, que habló siempre de la muerte y al cumplir 93 años dijo que quería hacer lo que ha hecho cualquier hombre: “Vivir, trabajar, esperar... esperar ¿qué?, la muerte, es el plan del hombre”, murió.

A las 22:20 horas del jueves su féretro de madera ingresó a la capilla de la agencia Gayosso de Félix Cuevas, y a partir de las 13:00 horas fue trasladado hacia un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes en donde las puertas de la entrada principal se abrieron hasta las 13:30 horas y siete minutos y enseguida entró el féretro de madera natural que contiene los restos del escritor.

Entre las personalidades dieron cita al recinto destacó la presencia del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

El cuerpo del zapoteco fue recibido con un aplauso de la multitud, entre la que destacaron mujeres vestidas con el traje típico del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, mientras una orquesta tocó en vivo sones de la región. La carroza que transportó el ataúd fue recibida en el portal de Bellas Artes por las autoridades de CONACULTA y del INBA, Sergio Vela y Teresa Franco, respectivamente.

Ese hombre, que como los binigulaza -primeros zapotecos que dispersó la danza para vivir el exilio dentro de una cueva- llegó a la Ciudad de México a buscar “ser alguien” cuando tenía 16 años, con un precario español, dos mudas de ropa en una funda de almohada y 30 pesos en la bolsa del pantalón, conquistó el mundo armado de la palabra, ésa que le hizo escribir libros de cuentos: Los Hombres que Dispersó la Danza, donde recreó e inventó los cuentos y leyendas zapotecos, y Los Cuatro Abuelos (Carta a Griselda Álvarez); de ensayo: Los Hispanismos en el Idioma Zapoteco, que fue su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua en 1965.

El adolescente que cuando leyó La Ilíada, La Divina Comedia y La Odisea, apenas pudo comprender algo de esas historias, fue luego diputado federal por Oaxaca y jefe del Departamento de Literatura del INBA; quiso ante todo contar los mitos, fábulas y leyendas de su pueblo.

Durante 40 años dio clases de lengua y literatura en la UNAM, y fue maestro en la Escuela Normal Superior. Recibió la Medalla Belisario Domínguez otorgada por el Senado, en 1993; el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 1994, y la Medalla Oro de Bellas Artes en 2002.

El presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala lamentaron el deceso de Henestrosa, a quien llamaron “hombre de letras que mediante sus poemas, narraciones y ensayos fomentó el valor y aprecio de la cultura indígena y de la historia mexicana”.

Amor por la vida

Cuando un amigo moría, Henestrosa se encerraba en una habitación para que la muerte no lo encontrase, expresó su hija Cibeles Henestrosa, quien visiblemente apesadumbrada declaró que los restos de su padre serán inhumados hoy sábado en el Panteón Francés de La Piedad, junto a quien fuera su esposa, pues ésa fue la voluntad de don Andrés.

Cibeles aseguró que, fieles a las costumbres oaxaqueñas que les inculcó su padre, conciben la muerte como un tránsito, razón por la cual los restos del autor de Los Hombres que Dispersó la Danza, irán acompañados de unas monedas y sus objetos más queridos.

Recordó que Henestrosa escribió una canción cuya letra puede aludir a su muerte y que dice: “Niña, cuando yo muera no llores sobre mi tumba, canta sones alegres, cántame La Sandunga”.

Para recordar

Por su parte, María Teresa Franco, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, declaró que el homenaje que se le rindió al artista oaxaqueño la tarde del viernes fue un reconocimiento a la persona excepcional que fue.

Dijo que tuvo una amistad cercana con Henestrosa que la llevó a apreciar la facilidad extraordinaria que tenía para acercarse a los seres humanos.

“Su vida fue de una fertilidad enorme. Es un hombre que abrevó en las raíces más profundas, que habla lenguas indígenas, que era universal”.

Destacó que Henestrosa fue un hombre en el que sobresalía la pluralidad y la juventud: “En el alma y en el cuerpo, 101 años no los cumple mucha gente”.




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Descansa Henestrosa en Panteón Francés

Entre ovaciones de “eres grande” y “desde allá brillará tu nombre brillará por siempre, los restos del poeta oaxaqueño fueron colocados en su nueva morada


Resguardado por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP-DF), el cuerpo del escritor Andrés Henestrosa llegó este mediodía al Panteón Francés donde será su última morada.

En medio de aplausos de familiares y amigos, los restos del ensayista y poeta oaxaqueño fue colocado en la fosa 344 avenida 16 de dicho panteón, reprodujo Formato 21.

Entre ovaciones de “eres grande” y “desde allá brillará tu nombre por siempre”, dan el último adiós a Henestrosa.

Previo a su llegada, decenas de personas ya aguardaban en el panteón al narrador, quien falleció a los 101 años.

En punto de las 11:48 horas de este sábado, los restos de Henestrosa salieron de la agencia funeraria rumbo a su nueva morada.

La hija del escritor, Cibeles Henestrosa, agradeció en el panteón a la familia, amigos y personas que los acompañaron en este triste acontecimiento.

Con la voz entrecortada dijo mientras la tierra tapaba el féretro de su padre: "Papá, como tú dijiste el día que enterramos a mi madre. Vas a devolverle a la tierra el tributo, vas a convertirte en arcilla, vas a devolver la arcilla de la que fuiste hecho.

"Nos dejas un gran vacío en el corazón pero nos dejas enseñanzas, alegrías, una forma de vivir, una moral, una ética, una cultura, un amor por nuestra tierra, por nuestras tradiciones, por nuestro prójimo".




Fuente: El Universal

2 comentarios:

l i l i t h dijo...

En cuanto vi la entrada anterior, supe que a ti te impactaría mucho más la noticia, con eso de que también eres vegetariana como Elsa y yo, jojo.

Lo malo de todo esto es que lo llevaron a ese panteón donde no te dejan entrar si no eres "familia", bien lo sabes tú.

Abrazos i!

Prox! dijo...

Es triste una noticia de muerte. Es más triste que muchos no conozcamos a estos personajes o su obra sino mucho tiempo despues. Estoy de acuerdo con Don Andrés, creo que soy un lector novato que espera siempre poder leer algo mejor.