septiembre 24, 2010

Mar de Fondo XIX

La cama se desliza por un mar sin sueño.
Cierro los ojos como antes apreté los remos, pienso en la muerte como antes soñé con el Nautilus, con el pez que se traga el anzuelo creyendo que es una hembra de plata.
La cama gira y está apunto de volcarse: el viento la fustiga con ráfagas de espuma.
Una ola, la misma de siempre, lame los bordes de la almohada.
En el mosquitero se retuerce una vaca marina.
El agua me bebe por completo.
A mi garganta y en mis piernas se adhieren los yerbajos del fondo.
Es imposible nadar hacia la orilla donde tal vez despierte.
Trato de gritar y entra un borbollón de sangre a mis pulmones.
En espiral me ahogo, me hundo más allá del último pensamiento.
Mañana mi cuerpo reventará en la superficie.
Y los pescadores erigirán un monumento al sueño que no se puede recordar.

Francisco Hernández, Poesía Reunida, UNAM, 1996.

septiembre 23, 2010

Mar de Fondo XVIII

A partir de septiembre el río no ha hecho más que crecer. Se lleva lo que a su paso encuentra: casas, puentes, arrumbadas berlinas y muros de contención. La cola del huracán, envueltan en lluvia, llena mi espacio de pájaros sin nido que irrumpen como malas noticias.

Mi madre se angustia serenamente. Dice que si yo no estuviera enfermo podría salir y colocar en el corredor, sobre el butaquito de cuero de venado, la imagen de Santo Domingo Sabio. Así quedaríamos a salvo de inundaciones y otros males del agua.

Ayer el río mató a una niña. Le clavó sus colmillos de lodo en el cuello, se metió entre sus piernas hasta salirle por las orejas y la puso a flotar en parihuela de nieve negra.

Ell ruido de la creciente despide un hedor extraño que se adhiere a las cosas. Un olor con dientes que vence las alfarjías, se acomoda en páginas impares, se sienta frente a mí con las piernas cruzadas, mira su corazón en el espejo.

Debajo de la almohada guardo una pelota de beisbol y una aguja capotera.

Cuando los temblores arrecian, me froto la pelota vigorosamente para que recoja ese maldito sudor que corre por mi cuerpo como río crecido.

La aguja me la clavo en la lengua hasta perder el conocimiento.

Francisco Hernández. Poesía Reunida, UNAM 1996.

septiembre 21, 2010

Mar de Fondo XVII

- Te paras frente al mar como ante un espejo.
Antes del mar, tu rostro era la forma de tus manos, el hueco que encontrabas en la almohada, óvalo en desamparo tras la luna.
Viste correr, a través de mosquiteros y cortinas, a una mujer con la nariz quebrada y el vientre sin caricias.
Ya desde entonces dormir era la tierra prometida, el lejano rincón de los encantamientos, la pequeña metáfora olvidada.
¿Recuerdas los maitines de la iglesia en llamas?
¿Y la voz que en la otra habitación temblaba en nombre de Jack London?
Olvidar es nacer. Y tú ibas al fondo de la casa con la misma actitud de las inundaciones.
El todo amenazaba sepultarte. El lodo, el hediondo lodo.
Tal vez por eso te escondías en la tortuosa caracola, quizá por eso caminabas alrededor de la cama hasta que el viento del amanecer te recordaba.
Del arroyo salían gnomos impronunciables hechos a semejanza de tus máscaras.
Con párpados de cerdo te cubría la creciente.
Los libros flotaban a la deriva junto a los muebles, los retratos y el miedo.

Francisco Hernández. Poesía reunida, UNAM 1996.

septiembre 20, 2010

Para que sepan de quién les hablo

Video de la entrevista a propósito del su libro Población de la Máscara, que ya les estaré transcribiendo pronto:

Él es Francisco Hernández, el visionario. Clic aquí

septiembre 14, 2010

Mar de Fondo XVI

XVI

-Mi vocación- dijo la voz que flotaba en el cuarto como globo sin hilo- es acariciar a quienes desconocen la luz.
Por eso mis sentidos abren sus puertas cuando desova el ansia y nada significa que el feto adquiera forma de almendra mordida por murciélagos.

Prefiero, para llevar a cabo mis exploraciones, vientres de campesinas, ya que los encuentro similares a porrones de barro; no desprecio barrigas de mangosta o cebra y confieso mi debilidad por tocar a doncellas que achacan la desmesura de su panza a sextiles de luna.

Sobar la curva de una loca preñada supone darle color al pensamiento. Acercar la nariz a embarazo de albina trae consigo el furor de la concupiscencia, amén de ciertos dones adivinatorios.

Y si entonas un lied segundos antes del instante del parto, con los labios pegados al abdomen de la hembra, tus noches no sabrán a abandono y amarás a una mujer pura como el veneno de la migala.

Cuando la voz se hubo extinguido me incorporé sobresaltado y pensé en los avisos múltiples del sueño.
En la habitación contigua la redonda respiración de mis padres se escuchaba.
La soledad del alba parecía un templo destruido por un terremoto.

Francisco Hernández, Poesía Reunida, UNAM 1996.

septiembre 13, 2010

Mar de Fondo IV

Padre, te veo junto al hombre que caza jaguares en las riberas del Yugualtajapan, el que ausculta mi lengua o mis pulmones, y desde lo más hondo de la fiebre te pregunto cómo es el mar.

Posas tu mano sobre mi frente y desde lo más frío de la mirada me dices que el mar es infinito como la suavidad que descansa en el cuello de la paloma, como el recuerdo de una mujer a quien la muerte sorprendió dormida, como el amor sereno de las piedras, como el insomnio que reverdece la almohada del asesino, como el desasosiego de los castos y la refinada violencia del olvido, como la voz que resuena en los acantilados sin fondo de las células, como...

Francisco Hernández, Poesía Reunida, UNAM, 1996.

septiembre 12, 2010

Mar de Fondo XI

XI
A UNA mujer que va de viaje al mar es inútil llenarla de palabras.
El mar le chupa los vertederos de la sinovia, le abrillanta la voz, dibuja su abdomen en la arena, le corta la respiración con sus alfanjes herrumbrados.
A una mujer que va de viaje al mar no le hablen de la tierra firme ni de los muelles del estado de gracia. No le instrumenten fados ni le esculpan mascarones de proa. Porque a una mujer que va de viaje al mar, llámese Paura o Escafandra, se le ahogan los sueños.

Francisco Hernández. Antojo de Trampa. Antología personal. FCE 1999.

septiembre 11, 2010

Mar de Fondo VII

VII

A MEDIANOCHE, cuando el viento sopla a ciento veinte nudos, subo a mi puesto de vigía y te descubro: estás en el centro del jardín, junto a una fuente en ruinas donde tu sombra dispersa a las hormigas.
Tienes la edad en flor de los suicidas, el triste oficio de la canción de cuna y un sombrero azul que entre tus manos transparentes parece un caracol guardado por dos lágrimas.
Sobre tu hombro izquierdo danzan unicornios. Sobre tu hombro derecho flota la mariposa que buscan los sonámbulos.
En tus labios no ha nacido mi nombre, el dolor no existe y en las ruinas de la fuente pierde su canto un pájaro sin alas.

Francisco Hernández, Antojo de trampa. Segunda Antología Personal, FCE, 1999.

septiembre 10, 2010

Mar de Fondo III

III

Me guío por el sonido que rodea a la primera estrella.
El sudor que me cubre se congela. Mis ojos han caído en pozo de blanca oscuridad.
A barlovento, las focas gritan como niñas recién violadas.
A sotavento, una voz irreconocible me cuenta la historia de Jasón y los argonautas.
Sed y Luna me clavan sus hileras de dientes.
Quien no ha sentido estas fauces devorando el cerebro, ignora que en el infierno graznan aves del paraíso.
Estoy sobre un colchón de lodo y excremento.
El vellocino de oro esconde la sangrante cabeza de Paura.
Circe transforma mi pene en aurora boreal.
Cantan las sirenas y se suspende el juego de pelota.
Mis manos están llenas de senos.
La cama es un esquife que flota sin gobierno, un féretro que chocará en segundos contra el iceberg.

Francisco Hernández. Poesía Reunida.

septiembre 09, 2010

Mar de Fondo II

II

Cierro los ojos. Me arrastra el sopor hacia los territorios de la fiebre y, mecánicamente, limpio mis dedos pegajosos del semen en la trama del mosquitero.
Oigo a lo lejos el mundo de mi madre, su andar entre las brasas, su diálogo con el rencor que le acompaña: hablan de mi padre, de la mujer que tiene, de su risa,
que suena como tromba de flores pisoteadas.
Con el silencio fijo y el vacío pienso en los tigres de Mompracem, en las redondeces de Paura, en el jonrón con tres hombres en base.
Afuera está la herida, pero no quiero salir a su encuentro: debo continuar enfermo siempre, sin tener que bajar a la tierra, sin enfrentarme a nada ni a nadie, ni siquiera a las piernas de paura, ni a un campo de beisbol, ni a la luna llena del espejo.
Voy, apunto en el cuaderno de la bitácora, empieza el fasto de los grandes viajes.
Y el ave Roc emerge a los pies de mi lecho.

Francisco Hernández, Poesía Reunida.

septiembre 07, 2010

Mar de Fondo *

I
Despúes de la tormenta la tarde queda en calma,
redondeada por la quietud de mayo.
Las nubes, hace un momento negras y revoltosas, ahora
se muestran claras y estáticas, fundidas casi al puerco
azul del cielo.
Se oye el zumbido de quienes tratan de escapar por el
anillo periférico.
Suenan también, lejanas, risas de niños que han salido
a jugar a la calle, ahora cubierta por charcos, hojas
y flores de jacaranda.
Los arbustos de enfrente dan fe del ventarrón
que merodea.
Pasan como rayas los gorriones. De un lado a otro
desparraman su celo y en esta soledad cuesta trabajo
imaginar el océano.
Ya no es de día ni de noche.
San Pedro de los Pinos respira con la ansiedad de un
ciego que de pronto recordara los colores de Turner.
Las campanadas encienden las ventanas.
La oscuridad desencadena sus ladridos.
Me invade, como una enfermedad de infancia, la paz
inmerecida del orgasmo.

*Intentaré, en la medida de lo posible, transcribir diariamente una a una las partes de Mar de Fondo, de Franciso Hernández, contenidas en la antología: Poesía Reunida (1974-1994), UNAM, 1996.

julio 07, 2010

Los detectives salvajes

Escrita por Roberto Bolaño, “Los detectives salvajes”, narra un intricado tejido de historias.

Ulises Lima y Roberto Belano, personificaciones de la palabra “joven”, poetas y ocasionales traficantes de droga, son “narrados” por una multitud de personajes a lo largo de la novela.

Fundadores del movimiento “Real visceralista”, Ulises y Roberto, emprenden una búsqueda de una poeta: Cesárea Tinajero, como si de un animal en peligro de extinción se tratará. Sin embargo, la busqueda es forzada. Trashumantes de la ciudad de México, no siempre se topan con la mejor gente; Lima y Belano escapan hacia el desierto de Sonora, perseguidos de cerca por el padrote de Lupe, una prostituta adolescente a la cual ayudan a huir y acompañados por García Madero, miembro del grupo de los realvisceralistas.

La novela, narrada en primer persona, inicia con el diario de García Madero, encargado de dibujar el mundillo de los talleres y grupos literarios, los primeros esbozos de Belano y Lima, así como de otros personajes recurrentes en la narración. Esta primera parte se detiene cuando huyen en un Impala al desierto de Sonora.

La segunda parte, narrada por múltiples voces, exige del lector, una reconstrucción paciente del gran rompecabezas que es la novela. Bolaño, se descubre como un hábil escritor, capaz de dar voz a mujeres y hombres, jóvenes y viejos, cuerdos y locos, a cada personaje le obsequia un trozo de Belano y Lima, un fragmento que iran develando al lector poco a poco, con sus propias memorias, perspectivas y emociones.

Esta segunda parte, que se puede leer en forma azarosa, es la que le ha merecido la comparación con la gran “Rayuela” de Julio Cortázar. Es tambien esta segunda parte, la que lleva al lector a viajar por el mundo, en compañía de las sombras de los personajes. Las conclusiones que saca el lector de estas “entrevistas” dice más de sí mismo que de los personajes, develando la propia oscuridad.

La última parte, es la continuación de el diario de García Madero, el encuentro del animal esquivo que es la poesía y la maldición de los que la encuentran.

Desde el inicio, la novela no se anda por las ramas, esta es una novela acerca de literatura, se esconden –o no tanto- entre sus paginas Octavio Paz, Carlos Monsivais, y otros, retazos de escritores que hay en todos, revistas fallidas, poetas gastados, editores arruinados, escritores vendidos.Ya nadie lee poesía, es una sentencia que se escucha frecuentemente entre los escritores, el propio Bolaño tuvo que dejar de lado su poesía, para escribir una novela sobre poesía y sobrevivir.

“Los detectives salvajes” convierte al lector en el detective que debe resolver el acertijo final, la representación grafica, la ventana abierta que es la novela. Bolaño, entrega una novela, tejida por multiples voces, excepto, las de los personajes principales. Como la vida lo hace todo el tiempo, formamos historias a través de nuestras percepciones, dibujamos a las personas con nuestros recuerdos, con frases sueltas, con dias gastados, Bolaño, entrega una novela así, vida y poesía.

junio 20, 2010

La cita maldita

Inauguro este nuevo tag, donde cabe todo lo que ustedes consideren que cabe.

Los Sistemas, como decía Peguy, son sistemas de tranquilidad, que
amamos porque nos sentamos sobre ellos. Es una forma de vivir tranquilos, a cubierto de los peligros y asechanzas del Caos, de la oscuridad, del misterio, del más allá.
Son bastiones contra la angustia que se levanta apenas asomamos un poco la
cabeza a esa tierra pavorosa. Nos refugiamos en los Sistemas, en las Iglesias, en
los Partidos, en las Ortodoxias, como chicos en las faldas de la madre. Son, en
suma, manifestaciones de cobardía.
El hombre libre, el herético, el solitario, tiene que estar poseído de un valor casi
demencial.

Ernesto Sábato, Heterodoxia.

junio 03, 2010

poeta

"...un poeta lo es durante un pedazo tan minúsculo de su vida...; el resto del tiempo es un ser humano, una de cuyas responsabilidades es conocer y sentir todo lo que se pueda, lo se que está moviendo,dentro de él y a su alrededor, de modo que su poesía, cuando llegue a escribirla, sea un intento de expresión de lo que es la cima de la experiencia de un hombre en esta tierra..."

Dylan Thomas

marzo 23, 2010

Contra los Amantes

Se creen, para empezar, la encarnación
De algún poema de Sabines -ya sabemos
Que algunos poemas de Sabines se creen, en efecto,
Poemas de Sabines- y tanto a Sabiens como a ellos
La poesía se les vuelve imprescindible.
En la sala, frente al trago propiciatorio,
Junto a la hormigueante certeza de que en breve
Los espera el ascenso -o el pase horizontal-
A la recámara, los amantes se bajan del sillón
Y zanjan la mesita de por medio; doblan el libro
Como quien tiene un cómic en las manos
Y dicen oye esto (y añaden en voz alta
Los más bravos, y los mas reservados,
En silencio): como si yo lo hubiera escrito
Para ti.
Se orientan al oído del amante
Y buscan en la lámpara
Los quince o veinte centímetros de luz,
Y en la medida exacta se inclinan sobre el libro
-El rojo o el azul: quién no lo tiene
En cualquiera de sus formas- y se dicen esas cosas
Bochornosas, se postulan amorosos
Irredentos, los que a veces
Encuentran alacranes en la colcha
O fuego en la pijama, y otras cosas
No menos bochornosas.
Y no contentos ambos,
Musitan con el disco su bolero no aprendido
Como puente musical hacia el poema previo
Sobre los dos que se penetran -o algo así: quién no lo sabe,
Aunque nadie lo sepa como ellos-
Y creen que lo saben todo, y ante todo
Se saben creyentes de la poesía:
Como sirve la poesía para expresarse, y otras cosas
Igualmente bochornosas.
Luego se abrazan y hacen otras cosas
Que otra gente hace sin mayores aspavientos
Pero aquí estamos en albores
O en mediodías de amores
Y cada cosa que se haga
Tiene una magia privada
Y especial, como en algunos
Poemas de Sabines. En ellos buscan
su tema de bolero, o su mariachi,
Y en cada bolero buscan un poema
Que les ratifica que lo saben todo
Y los devuelve al libro de Sabines
Que a su vez los devuelve a la espiral
Que sube desde el disco de boleros
-Y no hay un fin.
Por eso, Amor, en las siguientes
incrusiones por los reinos de las salas
Como inminencias eróticas, dejemos
Ala poesía bien amarrada al escritorio
Y a los discos bien metidos en sus cajas
Para que nada estorbe las labores
De todos los amateurs de la recámara.

Luis Miguel Aguilar, El minuto difícil Poemas Reunidos 1979-2007, UNAM, 2009

enero 15, 2010

Señales que precederán al fin del mundo

Estoy muerta, se dijo Makina cuando toas las cosas respingaron: un hombre cruzaba la calle a bastón, de súbito un quejido seco atravesó el asfalto, el hombre se quedó como a la espera de que le repitieran la pregunta y el suelo se abrió bajo sus pies: se tragó al hombre, y con él un auto y un perro, todo el oxígeno a su alrededor y hasta los gritos de los transeúntes. Estoy muerta, se dijo Makina y apenas lo había dicho, su cuerpo entero comenzó a resistir la sentencia y batió los pies desesperadamente hacia atrás, cada paso a un pie del deslave, hasta que el precipicio se definió en un círculo de perfección y Makina quedó a salvo.

Pinche ciudad ladina, se dijo, Siempre a punto de reinstalarse en el sótano.

Era la primera vez que le tocaba la locura telúrica. La Ciudadcita estaba cosida a tiros y túnenles horadados por cinco siglos de voracidad platera y a veces algún infeliz descubría por las malas lo a lo pendejo que habían sido cubiertos. Algunas casas ya se habían mandado a mudar al inframundo, y una cancha de fut, y media escuela vacía. Esas cosas siempre les suceden a los demás hasta que le suceden a uno, se dijo. Echó una ojeada al precipicio, empatizó con el infeliz camino de la chingada, Buen camino, dijo sin ironía, y luego musitó: Mejor me apuro a cumplir este encargo.

Su madre, la Cora la había llamado y le había dicho Vaya, lleve este papel a su hermano, no me gusta mandarla muchacha, pero a quién se lo voy a confiar ¿a un hombre? Luego la abrazó y la tuvo ahí en su regazo, sin dramatismo ni lágrimas, nomás porque eso es lo que hacía la Cora: aunque uno estuviera a dos pasos de ella era siempre como estar en su regazo, entre sus tetas morenas, a la sombra de su cuello ancho y gordo, bastaba que a uno le dirigiera la palabra para sentirse guarecido. Y le había dico Vaya a la Ciudadcita, acérquese a los duros, ofrézcales servirles, yái que le echen la mano con el viaje.

No tenía ninguna razón para ir primero donde el señor Dobleú, pero un apuro de agua la condujo al vapor donde aquél se mantenía. Sentía la tierra hasta debajo de las uñas como si ella se hubiera ido por el hoyo.

El cobrador era un muchacho sanguíneo y orgulloso con quien Makina la había desgranado en una ocasión. Había sucedido de la manera torpe en que esas cosas suelen suceder; pero como los hombres, todos, están convencidos de que son buenísimos para ese brincoteo, y como había sido claro que con ella había brincado chueco, desde entonces el muchacho le bajaba los ojos cada que se la encontraba. Makina caminó despacito frente a él y él se asomó de su caseta de cobranza como para decirle No, no se puede, o más bien Usté no, usté no puede; con un ímpetu que le duró tres segundos porque ella no se detuvo y él no atinó a decirle ninguna de esas cosas y solo pudo levantar los ojos con autoridad cuando ella ya lo había pasado y se dirigía al turco.

El señor Dobleú era un espectáculo feliz de redondeces pálidas surcadas por venitas azules; el señor Dobleú se mantenía en la sala de calor húmedo. Las páginas del diario de la mañana estaban pegadas al azulejo y el señor Dobleú las iba pelando una por una conforme avanzaba en la lectura. Reparo en Makina sin sorpresa. Qué le hubo, dijo ¿Una chelita? Juega, dijo Makina. El señor Dobleú sacó una cerveza de una cubeta con yelos a sus pies, la destapó con la mano y se la pasó. Se empinaron la botella, ambos, hasta el fondo como si fuera un concurso. Luego disfrutaron en silencio la escaramuza entre el agua de fuera y la de adentro.

Señales que precederán al fin del mundo

Yuri Herrera, Periférica, 2009

enero 06, 2010

Las partículas elementales

Entre las historias del mundo que son posibles en un marco experimental determinado, algunas pueden reescribirse en la forma normalizada de Griffiths; se llaman entonces,historias coherentes de Griffiths, y en ellas es como si el mundo se compusiera de objetos aislados, dotados de propiedades intrínsecas y estables. No obstante, el número de historias coherentes de Griffiths que pueden reescribirse a partir de una serie de medidas es, por lo general, bastante superior a 1. Tú tienes conciencia de tu yo; esta conciencia te permite emitir una hipótesis: la historia que eres capaz de reconstruir a partir de tus propios recuerdos es una historia coherente, que justifica el principio de narración unívoca. Como individuo aislado, empeñado en existir durante cierto lapso, sometido a una ontología de objetos y propiedades, no te cabe la menor duda sobre este punto: se te puede asociar, necesariamente, una historia coherente de Griffiths. Esta hipótesis a priori te sirve para la vida real, pero no para el mundo de los sueños.

Michel Houellebecq, Las partículas Elementales, Anagrama, 2008, pág. 68.

febrero 12, 2009

25 Años sin Julio: se edita libro inédito


México, D. F.- De forma simultánea en Argentina y España aparecerá en mayo próximo un material que contiene cientos de páginas inéditas del escritor Julio Cortázar, en conmemoración del 25 aniversario de su muerte, ocurrida el 12 de febrero de 1984.

Los documentos fueron encontrados por la viuda del escritor argentino y un estudioso del autor de la novela revolucionaria “Rayuela” y, de acuerdo con el diario español “El país”, la obra que constará de 450 páginas llevará por nombre “Papeles inesperados” y recogerá 11 relatos nunca incluidos en obra alguna.

Este tesoro literario apareció el 23 de diciembre de 2006 en una cómoda que Aurora Bernárdez, viuda, albacea y heredera universal de Cortázar, y Carles Álvarez, estudioso del autor, a duras penas lograron abrir por la gran cantidad de papeles que contenía.

También aparecerá un capítulo inédito del “Libro de Manuel”, 11 nuevos episodios del personaje que protagonizó su obra “Un tal Lucas” -una especie de álter ego de Cortázar-, cuatro autoentrevistas y 13 poemas de su autoría inéditos.

En cuanto al capítulo inédito del “Libro de Manuel”, la hipótesis es que no fue incluido en el volumen “por redundante y por su alto contenido erótico”, aventura “El país”.

Julio Cortázar, prolífico escritor argentino que, sin duda, trató el tema de lo fantástico con gran agudeza y humor, también vivió en una constante lucha entre el recuerdo y el olvido de su patria, murió víctima de leucemia.

Aunque nació por accidente en Bruselas, Bélgica, el 26 de agosto de 1914, en donde su padre trabajaba como técnico en economía en la delegación comercial de la embajada de su país, Cortázar y su familia llegaron a Argentina en 1918 huyendo de la primera Guerra Mundial.

El futuro escritor pasó en la provincia argentina de Bánfield una infancia solitaria y bastante atormentada, marcada siempre por el abandono de su padre cuando él tenía apenas seis años.

Se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires, los cuales tuvo que abandonar más tarde por razones económicas.

Fue entonces que trabajó como maestro en varias provincias de Argentina, sin embargo, por desavenencias con el gobierno peronista el escritor abandonó Argentina en una suerte de autoexilio.

Gracias a una beca del gobierno francés, se instaló en París para cursar estudios; en el país europeo sus primeros trabajos fueron la traducción de obras de los escritores estadounidenses Edgar Allan Poe y la francesa Marguerite Yourcenar.

Más tarde se desempeñó como traductor independiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en París, viajando constantemente dentro y fuera de Europa.

En 1938, bajo el seudónimo “Julio Denis”, publicó el libro de sonetos “Presencia”. En 1949 aparece su obra dramática “Los reyes” y apenas dos años después publica “Bestiario”, en el que se descubre el Cortázar deslumbrante por su fantasía y su revelación de mundos nuevos que irán enriqueciéndose en su obra futura.

Entre sus obras más importantes destacan: “Los premios” (1960), la novela “Rayuela” (1963), “62/Modelo para armar” (1968) y el “Libro de Manuel” (1973).

El refinamiento literario del escritor, sus lecturas casi inabarcables, su incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza, constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con el mismo genuino ardor.

Cortázar siempre fue un fiel defensor de los movimientos revolucionarios, a través de numerosos artículos y conferencias. Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Fidel Castro lo invitó a viajar a la isla, al igual que conoció de cerca el triunfo sandinista en Nicaragua, hecho sobre el cual escribió.

En una constante lucha entre el recuerdo y el olvido, puesto que deseaba recrear los detalles de su lejana patria, Julio Cortázar hizo a finales de 1983 su último viaje a Buenos Aires, donde fue recibido con fervor.

Hace 25 años, el 12 de febrero de 1984, el prolífico escritor murió en París, aquejado por la leucemia.

(Con información de Notimex)


febrero 08, 2009

Reportaje de Ocelote publicado en Milenio.

Reportaje publicado en Milenio.


El miedo que secuestra


I. Un preso


Joel es fotógrafo, tzeltal, uno de los tantos individuos sin nombre ni rostro que emigró de su lugar de origen (algún lugar selvático del sureste mexicano) con la esperanza de encontrar mejores oportunidades y condiciones que le permitieran no sólo sobrevivir, sino reclamar para si y para los suyos eso que el llama tierra, trabajo, educación, libertad y justicia.


Joel, indígena chiapaneco, consiguió hace ya varios años una beca en la escuela activa de fotografía gracias a Paula Haro y Lorenzo Haggerman, directores de La 68, Casa de Cultura Elena Poniatowska.


Como cualquier persona que radica en la Ciudad de México, es cauteloso, pero a diferencia del común ciudadano, Joel extrema precauciones, desconfía, apresura el paso, evita alzar la voz y su mirada observa detenida y velozmente todo cuanto lo rodea, pues dice que nunca faltan “orejas y ojos no gratos, molestos, pues”.


La cita en principio se acordó para las 4 de la tarde, pero una llamada la cambió para una hora después a la entrada de un comercio al sur de la ciudad. Una vez allí, el entrevistado sugirió cambiar de sitio y sin más explicaciones comenzamos a caminar, andando y desandando los pasos, hasta llegar a la Plaza San Jacinto, cerca del Centro de Coyoacán.


Su mirada es penetrante, sus rasgos de indígena tzeltal le dan un aire serio y duro, el de un hombre acostumbrado al trabajo intenso en una milpa, bajo el rayo del sol o una persistente lluvia selvática. Sus manos anchas y gastadas, fuertes, dan prueba de ello.


La única condición fue la de no hacer preguntas sobre el zapatismo y los zapatistas. Su única queja giró en torno a los periodistas tendenciosos que pretenden cambiar el sentido de las entrevistas para hacerle mala publicidad al zapatismo. Es por eso que decidió evitarlas.


Otro rasgo que comparte Joel con los que vivimos en la Ciudad de México, es el temor constante y la zozobra. El ciudadano promedio vive con miedo al asalto, al secuestro y a la extorsión; la situación de Joel, sin embargo, es ligeramente diferente, el sutil destello de temor que muestran sus ojos se debe a su pasado: estuvo en prisión injustamente.


Fue uno de los presuntos zapatistas presos hace unos 10 años, cuando el gobierno de Ernesto Zedillo torpemente trataba de legitimarse, poco tiempo después de que el diálogo entre la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) y el EZLN se rompió.


Joel estuvo preso en el Centro de Readaptación Social de Almoloya de Juárez, las autoridades determinaron que su encarcelamiento se debía a la presunta relación con el Ejército Zapatista. Nunca tuvo cargo militar, nunca usó un nombre de batalla. Joel, a secas, evita preguntas y se limita a narrar su infancia en una comunidad indígena, a la que llegaron, a mediados de los ochentas, personas pertenecientes a una organización maoísta, posteriormente conocida como Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


A cuentagotas, el fotógrafo cuenta la importancia de la radio clandestina “Radio Venceremos”, misma que le mostró la realidad centroamericana y la lucha armada y la guerra civil en El Salvador. Fue en ese momento de su juventud, y con la voz del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que Joel comenzó a preocuparse por la situación social, económica y política de su comunidad.


Llegó al Distrito Federal para trabajar y estudiar. En la ciudad terminó la primaria y la secundaria y tomó cursos de fotografía. Salió de ella por el temor de ser detenido. En una casa de seguridad del EZ en Toluca fue sorprendido junto con otras personas y de allí lo trasladaron al Penal de Santiaguito, en Almoloya.


Cuauhtémoc Cárdenas e Irma Serrano (cuando era Senadora por el PRD) fueron sólo algunos de los personajes políticos que en su momento se preocuparon por los presos políticos, desgraciadamente ese tema se diluyó paulatinamente de la agenda política y quedó en el olvidó (reavivándose nuevamente tras el conflicto social en Atenco, con nuevos presos políticos y de conciencia).


En repetidas ocasiones Joel se detiene y pregunta si estoy grabando la conversación. El acuerdo de no grabar a menos de que el lo permita se cumple cabalmente y la charla con el presunto zapatista termina con la promesa de una futura entrevista con Salvador Morales Garibay, un alto rango en las filas del EZ, quien también fue encarcelado durante la pesquisa que el gobierno federal emprendió después del levantamiento armado en Chiapas.


Joel se considera a si mismo como un preso de conciencia, pero considera también que el ciudadano común, aquel ajeno a ideologías o a organizaciones, también lo es. Esto por el temor que la sociedad siente frente al gobierno, por la inseguridad, los secuestros, los asaltos y los ajustes de cuentas que a últimas fechas se han incrementado, afectando ya a civiles inocentes que han estado en el lugar y momento equivocados.


II. Todos los presos


El miedo es un mecanismo de supervivencia que nos permite evitar el peligro (o en ocasiones hacerle frente) y conservar en buen estado la integridad física y psicológica. Cuando esta sensación actúa como instinto natural, el efecto resulta positivo: el ser humano logra salir de situaciones potencialmente dañinas.


Cuando el miedo es utilizado como mecanismo de represión, este se convierte en violencia, y cuando ésta se usa para agredir a una agrupación colectiva desde la misma estructura política o económica para causar hambre, enfermedad o muerte, se convierte en violencia estructural. Como resultado, los mecanismos de supervivencia del ser humano dentro de una sociedad se atrofian al grado de vivir en un constante y malsano estado de alerta. Surgen entonces trastornos de ansiedad (en el plano psicológico) y descontento e ira (en el sociológico), por mencionar solo algunos de los efectos nocivos de la violencia y el miedo.


El caso de los presos políticos no dista mucho de la sociedad civil.Los primeros son privados de la libertad por un sistema de gobierno ineficiente que prefiere la imposición violenta de una autoridad obsoleta, que lejos de promover la impartición oportuna y objetiva de justicia y el bienestar común, otorga impunidad a servidores públicos en todos los niveles, y promueve la corrupción y el beneficio económico de un sector de élite dentro de la sociedad.


La segunda, es privada de la libertad de expresión y de las garantías individuales que el mismo derecho constitucional establece (de igualdad, de libertad, de propiedad y de seguridad jurídica). La sociedad se encuentra, entonces, presa por un gobierno torpe, incapaz de comprender sus necesidades, con un discurso bipolar que pregona “mano dura” contra la impunidad y la corrupción y que a la vez lanza un grito sumiso y confuso que aparenta pedir ayuda, olvidando que es el gobierno quien debe mostrar resultados y ofrecer ayuda, no pedirla.


Naomi Klein, autora de La doctrina del shock propone la tesis de que al igual que se pueden provocar estados de shock a nivel individual (se hacía con los enfermos mentales y se aplicó en el ámbito miltar para “ablandar” prisioneros), también es posible hacerlo a nivel general, bien sea aprovechando situaciones exógenas o bien provocándolas.


Klein menciona que “una sociedad en estado de shock admitirá la imposición de cambios y de normas mucho más fácilmente de lo que lo haría en condiciones normales”. Esta visión bien se puede aplicar a la sociedad mexicana, que vive en un permamente estado de conmoción, lo que, probablemente, la haga susceptible de ser secuestrada.


El autor o autores del secuestro, aunque difusos, aparecen en los encabezados y titulares de los medios de comunicación.


Sólo para hacer un breve recuento baste mencionar los siguientes datos: México ocupa el primer lugar en secuestros, tiene una larga historia de guerra sucia, y un alto índice de corrupción.


Liga al reportaje

enero 31, 2009

Gris

Hoy. Palabra que me deja sin aliento.
Palabra que no puedo pronunciar sin que me llegue a la mente una vaga idea de tristeza.
Se supone que mi vida esta muy bien. ¿Cuál es la razón de la tristeza? ¿Por qué esa cara cuadrada?
Ahhh, la puta soledad.
Sal. Adelántate. No esperes por mí. Esto es cosa de todos los días.
Cuando la luna esté bien alta te alcanzaré.
Yo lo que quiero es que te diviertas, si tú lo haces yo también.
Los días grises son mis favoritos. Esa sensación de masoquismo.

Dolor. Cursi sentimiento que me embarga.
Después de la hora de la cena te espero en el balcón.
Que no te vea la abuela, ella siempre se preocupa por los dos.
A escondidas es mejor. Sombras. Viento. La luz enfermiza de la luna.
El misterio detrás de ese rostro bello. La locura detrás de esa sonrisa.
Las miradas detrás de esa ventana. Las manos justo en el lugar correcto.
La frágil frescura de la noche.

Sonrisa. Caricia que me alegra el día. ¿Por qué se quedó en mi mente si nunca la conocí?
Las ideas se fueron. Las hojas cayeron. Los cuerpos envejecieron.
Pero ella se quedó ahí. Tan fresca. Tan única. Tan mía.
Tan cerca que mi cuerpo quedó frío.
Tan frío que lo puedo transmitir.
Muy obvio el argumento de la vida.
Tan obvio que jamás lo descubrí.

Los días se hicieron largos y tranquilos.
Los ojos se cansaron de observar. La duda permaneció en su lugar.
La hora de la cena terminó. ¿Segura que vas a estar ahí?