¿qué es un libro? ¿por qué leer? ¿qué tienen ellos que nos hacen adictos a sus historias? ¿qué tienen ellos que nos hacen ser lo que somos?
noviembre 10, 2010
Soy vertical
septiembre 28, 2010
Mar de Fondo XX
septiembre 24, 2010
Mar de Fondo XIX
septiembre 23, 2010
Mar de Fondo XVIII
septiembre 21, 2010
Mar de Fondo XVII
septiembre 20, 2010
Para que sepan de quién les hablo
septiembre 14, 2010
Mar de Fondo XVI
septiembre 13, 2010
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septiembre 12, 2010
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septiembre 11, 2010
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septiembre 10, 2010
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septiembre 09, 2010
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septiembre 07, 2010
Mar de Fondo *
junio 03, 2010
poeta
marzo 23, 2010
Contra los Amantes
enero 31, 2009
Gris
Palabra que no puedo pronunciar sin que me llegue a la mente una vaga idea de tristeza.
Se supone que mi vida esta muy bien. ¿Cuál es la razón de la tristeza? ¿Por qué esa cara cuadrada?
Ahhh, la puta soledad.
Sal. Adelántate. No esperes por mí. Esto es cosa de todos los días.
Cuando la luna esté bien alta te alcanzaré.
Yo lo que quiero es que te diviertas, si tú lo haces yo también.
Los días grises son mis favoritos. Esa sensación de masoquismo.
Dolor. Cursi sentimiento que me embarga.
Después de la hora de la cena te espero en el balcón.
Que no te vea la abuela, ella siempre se preocupa por los dos.
A escondidas es mejor. Sombras. Viento. La luz enfermiza de la luna.
El misterio detrás de ese rostro bello. La locura detrás de esa sonrisa.
Las miradas detrás de esa ventana. Las manos justo en el lugar correcto.
La frágil frescura de la noche.
Sonrisa. Caricia que me alegra el día. ¿Por qué se quedó en mi mente si nunca la conocí?
Las ideas se fueron. Las hojas cayeron. Los cuerpos envejecieron.
Pero ella se quedó ahí. Tan fresca. Tan única. Tan mía.
Tan cerca que mi cuerpo quedó frío.
Tan frío que lo puedo transmitir.
Muy obvio el argumento de la vida.
Tan obvio que jamás lo descubrí.
Los días se hicieron largos y tranquilos.
Los ojos se cansaron de observar. La duda permaneció en su lugar.
La hora de la cena terminó. ¿Segura que vas a estar ahí?
enero 11, 2009
Buenos Aires
Todas las tristezas de la vida
Furibundas canciones que la luna derramó sobre los techos
Me fueron edificando los placeres del martirio
Que adelgazarán los pasos del miedo
Hasta perderlo
Me fundó una canción
Para que caminara eternamente
Las islas azules de todas tus esquinas
(Esquinas que una mañana se inventó el pampero
Para tener un lugar dónde pararse)
Jorge García de Lucas
abril 17, 2008
ocho son uno más siete.
I
El miedo levanta casas,
límites sobre la claridad
que barre el horizonte.
Desde la cima se asoma al mundo
inventando las jsutas distancias:
Del papel a la tinta,
de la puerta a las ventanas.
Entre cenizas escribe su evangelio.
II
Por la tarde los montes
de lomo encendido y amplio
son contemplados en silencio.
Entre el follaje azul y naranja
del cielo se pueden vislumbrar:
Las ruinas de la luz
sobre un mar estrellado.
Del fuego recibe su paz el mundo.
III
Tratando de olvidar
el cuarto en que vive,
a voces llama a los demás.
Afuera le responde sordamente
la cruz de las ventanas cerradas:
En la calle un coche negro
se perla con el frío.
Los árboles parpadean en la noche.
Alberto Blanco/El corazón del Instante/FCE
Ahora sí, feliz cumpleaños!!!!!
noviembre 29, 2007
Norberto de la Torre
Escarabajos
Todos conocen mi propensión al estudio de los animales extraños, es por eso que nadie se sorprende si me ven hurgando en los jardines y los parques, o encaramado en algún muro para seguir el camino pertinaz de las hormigas. Fue así, curioseando, que di con una especie de coleóptero, un escarabajo, que tiene la facultad de mimetizarse, adquiere la textura y el color del entorno, así oculta su presencia para lograr dos cosas: por un lado evita ser descubierto y destruido por sus enemigos naturales; por el otro aguarda el descuido irremediable y fatal de su presa. Las alas que oculta su caparazón le resultan inútiles porque nunca vuela, sólo se arrastra. Habita casi con exclusividad en los rincones más oscuros de los edificios públicos, aunque puedes encontrarlos, a veces, en otros lugares, también públicos, pero siempre atraídos por el aroma del poder que los seduce. Miden de cinco a diez centímetros, según su edad y su sexo. Son de un color metálico, azuloso y atrayente. Aparentan ser amables y gustan de asolearse en grupos, salen de sus guaridas sombrías y se reúnen para tomar la luz mientras frotan sus élitros para producir una especie de música que, por momentos, puede resultar agradable y adormecedora. Tienen, sin embargo, una característica repulsiva: son predadores y su objetivo son los otros individuos de su misma especie. Con el afán de saber un poco más del insecto recolecté algunos y los llevé a mi casa para examinarlos con cuidado. Al llegar los saqué de la caja en la que los había depositado y grande fue mi sorpresa al no encontrar más que puros cadáveres. Los bichos se comieron y mutilaron uno al otro, transformaron el depósito en un campo de batalla y en el fondo sólo quedaron cuerpos desgarrados. Fue tal el asco que sentí que, por lo menos durante algún tiempo, abandoné todo interés por los animales y ocupé mi tiempo en redactar parábolas.
Alas
La ciudad se cubrió con alas. Todas las personas estaban intrigadas. Los niños las recogían y confeccionaban con ellas una especie de colchones en los que jugaban complacidos. Primero pensamos que se trataba de alas de mariposas, devoradas por los pájaros, pero los entomólogos pronto refutaron nuestra suposición. Era tal cantidad de alas, tan rara su textura y su color, tan grande la variedad de tamaños, que no podía explicarse su presencia con base en los insectos conocidos. Algunos fenómenos extraños acompañaron la proliferación de alas: aumentaron la violencia y los suicidios; las iglesias y los campanarios se llenaron de grietas; algunos niños asesinaron a sus padres que dormían; de vez en cuando se oían desgarradores gritos; se incendiaron los parques y mercados; las noches se tornaron más oscuras. Todos abandonaron sus hogares, la ciudad se vació. Terminé vagando solo por una ciudad que se volvió ruinas. Las alas me dificultaron los pasos. Dediqué todo mi tiempo y los cada vez más escasos períodos de luz a investigar el fenómeno de las alas. Después de muchas lecturas, pesquisas y meditaciones, llegué a la única respuesta posible: por alguna razón, que no vislumbro, se murieron los ángeles.
noviembre 16, 2006
Cambios de piel
cambio de rostro y tiro el anterior que apenas
tiene un día de uso
Pero los nuevos rostros son cada vez más viejos
Escasamente resisten la jornada
Temo
a veces
que vayan a romperse antes de que anochezca