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junio 06, 2011

Individualismo y Democracia

Ninguna concepción individualista de la sociedad prescinde del hecho de que el hombre es un ser social ni considera al individuo aislado. El individualismo no debe ser confundido con el anarquismo filosófico a la manera de Stirner (1806-1856) Pero las relaciones de individuo con la sociedad son vistas por el liberalismo y la democracia de diferente manera; el primero separa al sujeto del cuerpo orgánico de la sociedad y lo hace vivir por lo menos durante una larga parte de su vida, fuera del seno materno, y lo pone en el mundo desconocido y lleno de peligros de la lucha por la sobrevivencia; la segunda lo integra a los otros individuos semejantes a él, para que a partir de su unión la sociedad ya no sea recompuesta como un todo orgánico, sino como una asociación de individuos libres. El primero reivindica la libertad individual tanto en la esfera espiritual como en la económica contra el Estado; la otra reconcilia al individuo con la sociedad haciendo de la sociedad el producto de un acuerdo entre los individuos. El primero hace del individuo el protagonista de toda actividad que se desarrolle fuera del Estado; la segunda lo hace protagonista de una forma de Estado diferente en la que las decisiones colectivas son tomadas directamente por los individuos o por sus delegados o representantes. Tomando en cuenta al individuo, el primero pone en evidencia la capacidad de autoformación, de desarrollar sus propias facultades, de progresar intelectual y moralmente en condiciones de máxima libertad de vínculos externos impuestos de forma coercitiva; la segunda exalta sobre todo la capacidad de superar el aislamiento con varios acuerdos que permiten instituir un poder común no tiránico. De las dos caras del individuo la primera contempla la que mira al interior, la segunda al exterior. Se trata de dos individuos potencialmente diferentes: el individuo como microcosmos o totalidad completa en sí misma, o bien como partícula indivisible (átomo), pero componible y recomponible de diversas maneras con otras partículas similares en una unidad artificial ( y por tanto siempre descomponibles).

Como se ha dicho, tanto el individualismo liberal como el individualismo democrático nacen en contraposición con las diversas formas de organicismo, pero a través de dos procesos diferentes: el primero por corrosión gradual de la totalidad, mediante el cual los individuos, como hijos que se vuelven mayores de edad, se separan del grupo primitivo omnipotente y omnipresente y conquistan espacios de acción personal cada vez más amplios; el segundo por la completa disolución de la compacta unidad global, de donde se forman partes independientes las unas de las otras y todas juntas del todo, y comienzan a vivir su propia vida. El primer proceso tiene como resultado la reducción del poder público a los términos mínimos, el segundo lo reconstituye, pero como suma de poderes particulares, lo que se evidencia en el contractualismo que funda el Estado sobre un instituto jurídico como el contrato, propio de la esfera del derecho privado, donde se encuentran voluntades particulares para la formación de una voluntad común.

Norberto Bobbio, Liberalismo y democracia. FCE, 1989, pág. 51-53.

mayo 25, 2011

Fragmentados

“Vivimos en un mundo de tantas culturas que solamente un reducido número de especialistas es capaz de entender y aprender algo de lo que está pasando. El resto accede al discurso fragmentado y superficial que los grandes medios condensan en un minuto: se trata de un problema que seguiremos sufriendo mientras las noticias muevan tanto dinero, estén influidas por el capital y compitan como productos de los dueños de los medios”

Ryszard Kapuściński. Los cinco sentidos del periodista.

junio 03, 2010

poeta

"...un poeta lo es durante un pedazo tan minúsculo de su vida...; el resto del tiempo es un ser humano, una de cuyas responsabilidades es conocer y sentir todo lo que se pueda, lo se que está moviendo,dentro de él y a su alrededor, de modo que su poesía, cuando llegue a escribirla, sea un intento de expresión de lo que es la cima de la experiencia de un hombre en esta tierra..."

Dylan Thomas

enero 04, 2009

Las ciudades y los signos. 1

El hombre camina días enteros entre los árboless y las piedras. Rara vez el ojo se detiene en una cosa, y es cuando la ha reconocido como el signo de otra: una huella en la arena indica el paso del tigre, un pantano anuncia una vena de agua, la flor del hibisco el fin del invierno. Todo el resto es mudo e intercambiable; árboles y piedras son solamente lo que son.
Finalmente el viaje conduce a la ciudad de Tamara. Uno se adentra en ella por calles llenas de enseñas que sobresalen de las paredes. El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que significan otras cosas: las tenazas indican la casa del sacamuelas, el jarro la taberna, las alabardas el cuerpo de guardia, la balanza el herborista. Estatuas y escudos representan leones delfines torres estrellas: signo de que algo -quién sabe qué- tiene por signo un león o delfín o torreo estrella. Otras señales indican lo que está prohibido en un lugar -entrar en el callejón con las carretillas, orinar detrás del quiosco, pescar con caña desde el puente- y lo que es lícito -abrevar a las cebras, jugar alas bochas, quemar los cadáveres de los parientes-. Desde las puertas de los templos se ven las estatuas de los dioses, representados cada uno con sus atributos: la cornucopia, la clepsidra, la medusa, por los cuales el fiel puede reconocerlos y dirigirles las plegarias justas. Si un edificio no tiene ninguna enseña o figura, su forma misma y el lugar que ocupa en el orden de la cuidad bastan para indicar su función: el palacio real, la prisión, la casa de moneda, la escuela pitagórica, el burdel. Incluso las mercancías que los comerciantes exhiben en los mostradores valen no por sí mismas sino como signos de otras cosas: la banda bordada para la frente quiere decir elegancia, el palanquín dorado poder, los volúmenes de Averroes sapiencia, la ajorca para el tobillo voluptuosidad. La mirada recorre las calles como páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas Tamara, no haces sino retener los nombres con los cuales se define a sí misma y a todas su partes.
Cómo es verdaderamente la cuidad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido. Fuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, se abre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre se empeña en reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante...

Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles, 17a. edición, 2008. Siruela. P. 28 y 29.

noviembre 06, 2008

Escribir según Clarice

Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba.

¿El proceso de escribir es difícil? Es como llamar difícil al modo extremadamente prolijo y natural con que es hecha una flor.

No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago todo lo posible para que las horas pasen. Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible.

Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra.

Clarice Lispector

octubre 21, 2008

El artista como Sufridor Esencial

Dice Susan Sontag: "La angustia de individuos prematuramente desilusionados, extraordinariamente civilizados, que oscilan entre la ironía y los experimentos melancólicos con sus emociones personales, nos es ya familiar. (...) ¿Y por qué nos interesa el alma del escritor? No porque nos interese el escritor en sí. Sino por la insaciable preocupación moderna por la psicología, el último y más poderoso legado de la tradición cristiana de introspección, abierta por San Pablo y San Agustín, que al descubrimiento del yo asimila el descubrimiento del yo que sufre. Para la conciencia moderna, el artista (que reemplaza al santo) es el sufridor ejemplar. Y entre los artistas, el escritor, el hombre de palabras, es la persona a quien consideramos más capaz de expresar su sufrimiento.."

"El escritor es el sufridor ejemplar, no sólo porque haya alcanzado el nivel de sufrimiento más profundo, sino porque ha encontrado una manera profesional de sublimar (en el sentido literal de sublimar, no en el freudiano) su sufrimiento. Como hombre, sufre; como escritor, transforma su sufrimiento en arte."

"Pavese escribe:
'La literatura es una defensa contra las ofensas de la vida'. Le dice a la vida: “Tú no me engañas: sé cómo te comportas, te sigo y preveo tus movimientos, gozo viendo cómo procedes, y robo tu secreto complicándote en ingeniosas construcciones que detienen tu fluir”. Aparte de este juego, la otra defensa contra las cosas es el silencio, en el cual se incuba nuestro relámpago."

"Es de todos sabido que nuestra concepción del amor entre los sexos es diferente, mucho más enfática, de la de los antiguos griegos y orientales, y que la concepción moderna del amor es una prolongación del espíritu del cristianismo, todo lo atenuada y secularizada que se quiera. Pero el culto al amor no es, como Rougemont pretende, una herejía cristiana."

"El culto al amor en Occidente es un aspecto del culto al sufrimiento, sufrimiento considerado como supremo símbolo de la seriedad (el paradigma de la Cruz). El que en los antiguos hebreos, griegos y orientales no encontremos la misma valoración del amor, es debido a que tampoco encontramos la misma valoración positiva del sufrimiento."

"El sufrimiento no era el sello de la seriedad; por el contrario, la seriedad se medía por la capacidad personal para evadir o transcender el castigo del sufrimiento, por la habilidad personal para conseguir tranquilidad y equilibrio. En cambio, la sensibilidad que hemos heredado identifica la espiritualidad y la seriedad con la turbulencia, el sufrimiento y la pasión."

Tomadas de "El artista como Sufridor Esencial", de 1962.

Cortesía de Espejos mar adentro

agosto 27, 2008

Celebración de las bodas de la razón y el corazón

¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos? Desde que entramos a la escuela o a la iglesia, la educación nos descuartiza; nos enseña a divorciar el alma del cuerpo y la razón del corazón.

Sabios doctores de Ética y Moral han de ser los pescadores de la costa colombiana, que inventaron la palabra sentipensante para definir al lenguaje que dice la verdad.

Eduardo Galeano

agosto 10, 2008

La verdad

III

Quien sepa respirar el aire de mis escritos, sabrá que es un aire de las alturas, un aire fuerte. Hay que estar hecho para ese aire, pues de lo contrario se corre el peligro de coger un resfriado. El hielo se halla cerca, la soledad es impontente, pero, ¡Qué sereno se encuentra todo dentro de la luz!, ¡qué libremente se respira!, ¡cuántas cosas sentimos que están por debajo de nosotros! Tal y como la he entendido y vivido hasta hoy, la filosofía no es otra cosa que querer vivir entre los hielos, en las altas montañas, buscar todo lo que tiene de extraño y de problemático nuestra existencia, todo lo que la moral ha venido prohibiendo hasta hoy. La ya larga experiencia que me ha suministrado el andar por el terreno de lo prohibido, me ha enseñado a ver las causas de que se haya moralizado e idealizado hasta hoy de una forma completamente distinta a lo que hubiera sido de desear: se me ha revelado la historia secreta de la filosofía, lo que hay de psicológico en sus grandes nombres. Mi verdadera unidad de medida ha ido siendo cada vez más preguntar qué grado de verdad soporta un espíritu, qué dosis de verdad se atreve a afrontar. Ese error consistente en creer en lo ideal no constituye una ceguera, sino una cobardía. Toda conquista, todo avance en el terreno del conocimiento es consecuencia de la valentía, de la dureza y de la limpieza para con uno mismo. Yo no refuto, pues, ningún ideal; me limitoa ponerme los guantes cuando estoy ante ellos. Mi filosofía triunfará un día bajo este lema: “Nos arrojamos en brazos de lo prohibido”. Y es que hasta hoy lo que se ha venido prohibiendo sistemáticamente ha sido la verdad.

Friederich Nietszche
Ecce Homo
Edimat, España, 1998
(34-35)

julio 12, 2008

De la ausencia

...Nuestra biblioteca está en continuo movimiento o, como diría Heráclito, en perpetua fluidez. El agujero que dejan los libros prestados nos obsesiona y disminuye la realidad de todos los demás anulando su importancia. Sólo queremos saber cuál es ese libro que tan obviamente falta, que tal vez nunca recuperaremos y quizá nos era indispensable. Así, el vacío, la nada, se hace mucho más real que la realidad. Otras veces, lo que ocurre es que sobran libros. El estante se ha encogido y no podemos devolver a su sitio el libro que tomamos para llevarnos a la cama apenas la noche anterior. Entonces nos invade una secreta sensación de falta de espacio... si el espacio dejado por un libro, que algún amigo sustrajo de nuestro librero sin pensar en las consecuencias de su acto, puede anular la presencia de todos los demás; si, por otra parte, los libros también son capaces de expanderse y anular el espacio de otro de ellos haciéndolo inexistente... ¿cuál es la verdadera dimensión de la realidad...? Entonces, es su ausencia más propicia .... que su presencia. Pero, por otra parte, es su presencia la que ha hecho posilbe... que esa ausencia se me muestre como una realildad que no está vacía sino que se llena con la presencia de su ausencia... ¿esa ausencia llena de presenciano es el motor de una nostalgia irresistible que clama por su presencia? ¿Cuál de las dos cosas debemos elegir?

Desconsideraciónes/Juan García Ponce/Joaquín Mortiz/1968

junio 25, 2008

La despedida

En el escaparate mismo, a cada lado de esta abstraída mirada de su rostro reflejado, las mismas fotografías retocadas, de novias extravagantemente floríferas; pero esta vez había algo más que antes no había advertido y hacia lo cual apuntaba ahora el Consul, murmurando: - !Qué extraño!- a la vez que se aproximaba para ver más de cerca: una amplificación fotográfica mostraba la desintegración de un depósito glacial de una gran roca, hendida por el fuego de los bosques de la Sierra Madre. Esta fotografía, curiosa y curiosamente triste -a la cual el carácter de los demás objetos expuestos prestaba irónica mordacidad adicional-, colgada atrás, por encima del volante de la prensa que estaba girando, se llamaba: 'La despedida'.

...Yvonne respiraba más libremente ahora que dejaban atrás el centro de la ciudad. La despedida, pensó. Después de que la humedad y los desperdicios concluyeran su labor, las dos mitades separadas de aquella roca reventada se desmoronarían. Era inevitable; así lo decia la foto... ¿Sería así en efecto? ¿Acaso no existía algún medio para salvar a esa pobre roca, de cuya inmutabilidad nadie, poco antes, se hubiera atrevido a dudar? ¡Ah! ¿quién hubiera osado imaginarla sino como una sola roca íntegra? Pero aún admitiendo que se hubiese separado, ¿no habría manera -antes de que se produjese la desintegración total- de salvar cuando menos las mitades separadas? nola había. La violencia del fuego había resquebrajado la roca hasta dividirla, incitaba a la destrucción independiente de cada mitad, anulando la fuerza que pudo haberlas mantenido como unidades: ¡Oh! pero ¿por qué -merced a qué fantástica taumaturgia geológica- no habrían de soldarse una vez más las partes? Yvonne ansiaba sanar la roca hendida. Era ella misma una de las rocas y anhelaba salvar a la otra, par que ambas pudiesen salvarse. Con un esfuerzo superior a us energía se obligaba a acercársele, vertía sus ruegos, sus lágrimas apasionadas, otorgaba todo su perdón: pero la roca permanecía inmutable. -Todo eso está muy bien -decía- pero ocurre que es culpa tuya; en cuanto a mí, me propongo desintegrarme cuando mejor me plazca.


Bajo el volcán
Malcom Lowry

marzo 11, 2008

leyendo mientras espero un bus..

A un cierto conocimiento de uno mismo y en unas ciertas circunstancias inherentes, favorables para la observación, debe ocurrir normalmente que uno se encuentre detestable. Toda medida para lo bueno – por muy diversas que sean las opiniones al respecto- parecerá demasiado grande. Nos daremos cuenta de que no somos más que un nido de ratas, de pensamientos ocultos y maliciosos. Estos pensamientos serán tan sucios que ni siquiera se decidirá uno a pensarlo hasta el fin, a observarse a sí mismo, sino que se limitará a contemplarlas a distancia. Estos pensamientos no implican únicamente egoísmo; frente a ellos, el egoísmo nos parecerá un ideal de bondad y de belleza. La suciedad con que uno se enfrenta es algo que existe por sí mismo; descubriremos que venimos de un mundo lleno hasta rebozar de tal inmundicia, y que, por su causa, dejaremos el mundo sin ser reconocidos o demasiado reconocidos. Esta suciedad es lo más bajo que encontraremos; el fondo del fondo no contiene lava, sino suciedad. Será lo más bajo y lo más alto, e incluso las dudas provocadas por la observación de uno mismo serán muy pronto tan débiles y autosatisfechas como el revolverse de un cerdo en el estiércol.

Kafka. Diarios (1910-1913) pág. 290

febrero 14, 2008

lo posible

Me da más pena de los que sueñan lo probable, lo legítimo y lo próximo, que de los que devanean
sobre lo lejano y lo extraño. Los que sueñan en grande, o están locos y creen en lo que sueñan y son
felices, o son devaneadores sencillos, para quienes el devaneo es una música del alma que los arrulla
sin decirles nada. Pero el que sueña lo posible tiene la posibilidad real de la verdadera desilusión.
Fernando Pessoa

septiembre 22, 2006

Los problemas de Woody Allen

Woody siempre tenia problemas con las mujeres. Pero todas esas mujeres eran guapas e inteligentes y siempre tenian tiempo para dar paseos por el parque y cosas de ese tipo. Y Woody siempre tenia un trabajo bien pagado y, cuando habia problemas con una mujer guapa e inteligente, simplemente iba al telefono y llamaba a otra mujer guapa e inteligente.
Millones de hombres desearian tener los problemas de Woody Allen con las mujeres.

"Mala noche" de Charles Bukowski en Hijo de Satanás. Barcelona: Anagrama. 2002 p. 109